Más allá de las redes 10GbE

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Que las conexiones de red son cada día más rápidas es algo que nadie puede negar. Actualmente es común encontrar 10 Gigabit Ethernet (GbE) para conexiones de algunos servidores de gran tamaño, pero incluso 10GbE no es suficientemente rápido para centros de datos que están muy virtualizados o para aplicaciones a gran escala de streaming de vídeo y audio.

 

A medida que la "población" de servidores virtualizados aumenta, se necesitan redes más rápidas para manejar las altas cargas de información generadas. La puesta en marcha de un nuevo servidor virtual puede ahorrar la compra de un servidor físico, pero no disminuye el tráfico de datos a través de la red; de hecho, un servidor virtual puede impactar en la red más que uno físico.

 

Y todo esto sin olvidar que los archivos de audio y vídeo son de uso cada vez más común en las empresas, lo que se traduce en archivos de varios gigabytes de "peso" que pueden saturar las "tuberías" de la red.

 

Para lograr que la transferencia de datos sea más rápida, es imprescindible identificar los cuellos de botella y, por supuesto, eliminarlos. Un enrutamiento mal hecho puede producir retardos en la red, algo que hasta ahora no preocupaba mucho a los administradores de sistemas porque la demanda de tráfico no era tan grande.

 

Cada vez hay más routers, switches o adaptadores de red que operan a 40GbE o incluso 100GbE, pero lo cierto es que la tasa de adopción de 40GbE sigue siendo muy pequeña. Los motivos de que vaya tan lenta esta adopción son dos: el precio es elevado frente a los habituales puertos de 10GbE y también algunos dispositivos requieren nuevos tipos de conectores del cableado.

 

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Veamos esto último. El viejo cableado de cobre RJ45 categoría 5 o 6 y los conectores de fibra no funcionan con 40GbE. Las nuevas conexiones usando el estándar Quad Small Form-factor Pluggable (QSFP) serán necesarias. Eso sí, los cables con conectores QSFP no pueden ser del tipo "field terminated", es decir, que los responsables de sistemas de los centros de datos tendrán que averiguar la longitud del cableado y adquirir cables personalizados que ya vienen con los conectores QSFP integrados.

 

Este panorama nos muestra una gran barrera para los centros de datos que solían trabajar con cables de cobre y que actualmente están invirtiendo en fibra que probablemente no será suficiente para las redes de mayor velocidad  que están por venir.

 

Afortunadamente, los switches "top of rack" enlazan un switch central o un conjunto de ellos sobre una conexión de alta velocidad con servidores en rack con conexiones más lentas. La configuración típica del futuro podría ser una o diez conexiones gigabit para servidores individuales dentro de un bastidor hacia un switch dentro de ese bastidor, y también conexión 40GbE para enlazar con switches periféricos o switches en el corazón de la red. 

 

Y por supuesto, a medida que estas redes más rápidas se desplieguen, habrá mejoras importantes en su gestión, en los firewalls y en las aplicaciones que nos permitan sacar un mayor rendimento al gran volumen de datos que se moverá por la red.

 

Fuente: ars technica

Etiquetas: Networking
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