Cinco dilemas éticos que deben afrontar los CIOs

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Joel H. Dobbs es el CEO y presidente de la firma de consultoría The Compass Talent Management Group. Este ejecutivo con más de 25 años de experiencia en la industria farmaceútica y biotecnológica ha ocupado diversos cargos de responsabilidad en áreas relacionadas con las TI y además es un reconocido orador y escritor de publicaciones científicas.

 

Con estas credenciales es la persona perfecta para contarnos cómo deben afrontar los CIOs (y en general todas las personas que ocupen cargos directivos) los dilemas éticos a los que se enfrentan en su trabajo diario. Y es que como dicen en la tira cómica Calvin & Hobbes: "No sé qué es peor, saber que todo el mundo tiene su precio o que ese precio sea siempre tan bajo".
 
Dobbs lleva muchos años leyendo el Wall Street Journal todas las mañanas y reconoce que es extraño la semana en la que no encuentra noticias sobre multas enormes pagadas por empresas muy conocidas u otras en las que un ejecutivo ha dimitido como consecuencia de su falta de ética.
 
Dobbs tiene claro que es difícil que alguien se levante una mañana pensando en destruir la reputación de su compañía o en arruinar su vida, pero la realidad es que muchos lo hacen. La única manera de no caer en la trampa es saber reconocer cuándo la tienes cerca y... correr hacia el otro lado. Conozcamos qué es lo que hay que evitar:
 
Codicia
 
Una de las frases más famosas de la película Wall Street de 1987 la dice su protagonista, Gordon Gekko, cuando afirma que "¡La codicia es buena, la codicia funciona, la codicia salvará a los EE UU!". Lamentablemente, hay mucha gente que cree eso,  pero sólo hay que mirar a los escándalos financieros de los últimos años para darse cuenta que no es así.

 

El deseo de dinero difícilmente se sacia y un personaje como John D. Rockefeller lo expresaba muy bien al ser preguntado por cuánto dinero era suficiente y responder que "sólo un poco más". La única manera de protegernos contra la codicia es evitar convertirnos en esclavos del dinero y vender nuestra alma al diablo como hizo el Dr. Fausto. Hay mucha gente inteligente en la cárcel que comprometieron sus valores por "sólo un poco más".

 

Orgullo

 

Esta palabra tiene dos significados muy diferentes: sentirse satisfecho de algo o alguien, o tener una idea exagerada de los logros personales, lo que se define también como arrogancia. Una de las señas de identidad del orgullo tomado como arrogancia es la tendencia a compararnos con los demás y enfadarnos si perdemos en esa comparación.

 

No vale hacer "lo que sea necesario" para estar por encima de los demás. El abuso de los beneficios empresariales y de los recursos de la compañía para el disfrute personal suele ser el resultado de la creencia de que uno tiene derecho a más de lo que está recibiendo. Y cómo dice Joel Dobbs, eso rara vez es así.

 

Utilitarismo

 

Según este comportamiento, el valor moral de una acción se determina sólo por su resultado. En una de las clases que imparte Dobbs, sus alumnos, que están realizando prácticas de investigación con personas, deben obtener el consentimiento informado de los sujetos de la investigación.

 

A modo de ejemplo, se les propone que tras obtener muestras de sangre de unas tribus aislada de América de Sur con fines genéticos, todo ello con el consentimiento de los jefes de la tribus, qué harían si encuentran que esas muestras pueden ayudar a curar una enfermedad genética rara, pero para ello hay que dar un uso diferente al que se informó a los sujetos de la investigación.

 

Éticamente están obligados a volver a pedir el consentimiento de los jefes de las tribus, pero si estos no lo dan, la respuesta utilitaria sería hacer caso omiso de los derechos de unos pocos para buscar el beneficio potencial de muchos. Desgraciadamente el utilitarismo es una trampa fácil en la que caer, y muchas violaciones de la leyes tienen su origen en un razonamiento utilitario.

 

Racionalización

 

La mente humana tiene una capacidad asombrosa para racionalizar casi cualquier comportamiento y de hecho la mayoría de las decisiones utilitarias tienen su origen en la racionalización. Para evitar racionalizar una decisión poco ética, Dobbs sugiere aplicar una serie de criteros que ha desarrollado en su post "Seven questions for examining the ethics of business decision".

 

De manera resumida, estos criterios son: ¿has comprendido el problema con precisión?, ¿verías la situación de manera diferente si los papeles se invirtieran?, ¿podría tu decisión dañar a alguien de alguna manera?, ¿soportará tu decisión el paso del tiempo?, ¿estás violando tus valores personales de alguna forma?, ¿qué decisión tomarías si la vieras como el titular de una noticia? y ¿se lo dirías a tu madre?

 

Apatía

 

Hablamos de la tentación de ser intelectualmente perezoso. Podemos estar cansados, frustrados o incluso quemados, pero es especialmente peligroso tener estos sentimientos en las situaciones que debemos tomar decisiones que tienen implicaciones éticas.

 

Si no estamos preparados para tomar una decisión, mejor esperar o renuncia a ella. Mark Twain decía: "Haz siempre lo correcto, gratificará a algunos y asombrará al resto".

Etiquetas: Recursos Humanos
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